
A study calls for more specific diagnostic criteria.
What is “significant weight loss” according to the Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5 (DSM-5)? A recent study led by psychologist Jessica Beard of the University of Sheffield, Great Britain, and her colleagues pointed out that the current DSM-5 definition for unspecified feeding or eating disorder (UFED) is too vague, leaving room for clinicians to interpret it idiosyncratically (Eur Eat Disorders Rev. 2025. 33:106). This study also aimed to examine patient and clinician characteristics that influence clinician confidence in diagnosing atypical anorexia nervosa, or AAN.
According to the authors, the lack of a clear diagnosis of UFED and AAN has important clinical implications; for example, UFED may be dismissed as being less serious than other eating disorders. UFED is a diagnosis made when an individual has severe distress or a crisis due to an eating disorder but does not meet the full DSM-5 criteria for a specific eating disorder.
The study
Dr. Beard and colleagues asked 67 eating disorder specialists to read 12 short case vignettes where patients’ weight loss was specified, then to make a diagnosis, and to rate their confidence in their diagnosis. The vignettes were brief to mimic the level of information a clinician might receive in an initial referral for assessment of an adult with an eating disorder. The vignettes varied by the percentage of weight lost (0%, 5%, 10% or 15%) and the patient’s end weight (body mass index, or BMI, kg/m2) after the loss rated as high, 35.9 to 39.5; normal/healthy, 20.5 to 24.3, and borderline low, 18.5 to 18.6.
Most study participants had doctoral degrees (29.9%), followed by a professional doctorate (such as a doctorate in clinical psychology (22.4%), a master’s degree (20.9%), a postgraduate diploma (16.4%), or a bachelor’s degree (10.4%). The participants had been in their profession an average of 16.1 years, and the mean number of years spent treating eating disorders patients was 13. Most clinicians worked in a public healthcare setting (58.2%); the rest worked in private healthcare practices (16.4%), or both (25.4%).
Results: further research needed
Clinicians were most confident in their diagnosis of AAN when patients had lost 10% to 15% of their body weight, leaving them at a high or normal weight. Clinicians considered a weight loss of 5% as significant weight loss for AAN, but only when the patient had reached a high or normal weight.
According to the authors, further qualitative research into clinicians’ perceived use of the separate AN and AAN diagnoses would be beneficial. For example, more research is needed into patients at a borderline low weight, to determine whether separating AN from AAN is clinically meaningful, and what this would mean in terms of accessing treatment. Most importantly, Dr. Beard and colleagues believe the distinction between the two conditions needs to be better structured in diagnostic practice, rather than expressed by the relatively vague ‘significant weight loss’ of the DSM‐5. [Note: the distinction in DSM-5 relates not only to significant weight loss required for AAN but not AN, but also to the requirement for the patient to be “underweight” (on an absolute scale) for AN but not AAN.]
Mejorar la confianza en el diagnóstico de la AN atípica
Un estudio solicita criterios de diagnóstico más específicos.
¿Qué es una “pérdida de peso significativa” según la Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5 (DSM-5)? Un estudio reciente dirigido por la psicóloga Jessica Beard de la University of Sheffield, Gran Bretaña y sus colegas señaló que la definición actual del DSM-5 para los trastornos alimentarios no especificados (UFED, por sus siglas en inglés) es demasiado vaga, lo que deja margen para que los clínicos la interpreten de forma particular. Este estudio también tenía como objetivo examinar las características de los pacientes y los clínicos que influyen en la confianza de éstos a la hora de diagnosticar la anorexia nervosa atípica o AAN, por sus siglas en inglés.
Según los autores, la falta de un diagnóstico claro de los trastornos alimentarios no especificados y de la anorexia nervosa atípica (AAN) tiene importantes implicaciones clínicas; por ejemplo, los trastornos alimentarios no especificados pueden descartarse por ser menos graves que otros trastornos de la conducta alimentaria. El diagnóstico UFED se realiza cuando una persona presenta una angustia o crisis grave debido a un trastorno de la conducta alimentaria, pero no cumple todos los criterios del DSM-5 para un trastorno alimentario específico.
El estudio
La Dra. Beard y sus colegas pidieron a 67 especialistas en trastornos de la conducta alimentaria que leyeran 12 breves viñetas de casos en los que se especificaba la pérdida de peso de los pacientes, después que hicieran un diagnóstico y que calificaran su confianza en el mismo. Las viñetas fueron breves, para imitar el nivel de información que los clínicos podrían recibir en una derivación inicial para la evaluación de un adulto con trastornos alimentarios. Las viñetas variaban según el porcentaje de peso perdido (0%, 5%, 10% o 15%) y el peso final del paciente (índice de masa corporal o IMC, en kg/m²) después de la pérdida, clasificado como alto, de 35.9 a 39.5; normal/saludable, de 20.5 a 24.3, y límite bajo, de 18.5 a 18.6.
La mayoría de los participantes en el estudio tenían títulos de doctorado (29.9%), seguidos de un doctorado profesional (como un doctorado en psicología clínica (22.4 %), un máster (20.9%), un diploma de posgrado (16.4%) o una licenciatura (10.4 %) Los participantes llevaban un promedio de 16.1 años en su profesión y el número estimado de años dedicados al tratamiento de pacientes con trastornos de la conducta alimentaria era de 13. La mayoría de los clínicos trabajaban en un entorno de atención de salud pública (58.2%); el resto trabajaba en consultas de atención de salud privada (16.4%), o en ambos (25.4%)
Resultados: se necesita más investigación
Los clínicos se mostraron más seguros de su diagnóstico de AAN cuando los pacientes habían perdido entre un 10 % y un 15 % de su peso corporal, lo que los dejaba en un peso alto o normal. Los clínicos consideraban que una pérdida de peso del 5% era una pérdida de peso significativa para la AAN, pero solo cuando el paciente había alcanzado un peso alto o normal.
Según los autores, sería benéfico realizar más investigaciones cualitativas sobre la percepción de los clínicos sobre el uso de los diagnósticos AN y AAN por separado. Lo más importante es que la Dra. Beard y sus colegas creen que la distinción entre las dos condiciones debe estructurarse mejor en la práctica diagnóstica, en lugar de expresarse mediante la relativamente vaga “pérdida de peso significativa” del DSM-5.
[Nota: la distinción en el DSM-5 se refiere no solo a la pérdida de peso significativa requerida para la AAN, pero no para la AN, sino también al requisito de que el paciente tenga “bajo peso” (en una escala absoluta) para la AN, pero no para la AAN].